Melendi - Volvamos a Empezar

Melendi
Volvamos a empezar
2010 – Warner Music
Calificación: 2
Como podéis ver, empiezo esta crítica poniendo la imagen de la portada del disco en un tamaño más grande de lo habitual, y si he decidido hacerlo así es porque nunca jamás en mi vida me he encontrado con un continente (la portada en cuestión) que describa tan perfectamente el contenido, y es que esta fotografía es el paradigma perfecto de aquella afirmación que dice que “una imagen vale más que mil palabras”, y esta imagen es chabacana, vulgar, soez y de un atentado tal contra el buen gusto que no sé ni cómo no se le cayó la cara de vergüenza al que se le ocurrió la idea y a los que la secundaron, pero claro, por otra parte, posiblemente sea una jugada inteligente a nivel comercial dado que vivimos en un país donde el belenestebanismo campa a sus anchas, infectando a todas aquellas personas que no tienen el antivirus adecuado: cultura (aunque sólo sea una pizca).
Pues bien, igual de zafia que es esta portada, lo es el disco que se halla detrás de ella, que dicho sea de paso, es el mejor sitio donde puede estar, y del que no debería salir nunca. Y es que la ordinariez a la que aludo no se halla, curiosamente, en las letras, que en bastantes ocasiones me sorprendieron por su ingenio. No, lo tosco de este álbum se encuentra en la música, que sí, que está interpretada sin un solo fallo (hablo de los instrumentos, no de la voz), con una producción excelente y, en definitiva, que todo aquello que para la elaboración del disco que se pudo comprar con dinero (incluido, tal vez, el uso del auto-tune) logró, en casi todos los casos, unos resultados a los que no se les puede poner ni una pega, pero el talento no tiene nada que ver con lo pecuniario, y me temo que éste no hizo el menor atisbo de asomarse por la puerta del estudio mientras se grababa “Volvamos a empezar”, ni tampoco, por supuesto, sobrevoló por encima de la cabeza del autor (o autores) durante el anterior proceso compositivo en el que se pergeñaban, impunemente, las doce melodías que forman parte de este trabajo tan difícil de digerir y con el que, en ocasiones, parece que intenta, consciente o inconscientemente, acercarse (¿e incluso plagiar?) a Extremoduro (a modo de ejemplo, y si tenéis la posibilidad de hacerlo, escuchar la melodía del puente, en el minuto tres, de “Barbie de extraraaaaadiooo”, que está cantada con un tono tan macarra que dan ganas de irse a los coches de choque y dejarse atropellar por uno). Es posible que Melendi tenga a este prestigios grupo extremeño como uno de sus referentes, a pesar del disgusto que ello le pueda ocasionar a Robe Iniesta. Tras “Barbie de extrarradio” el disco continúa, muy a pesar mío, que me lo tuve que escuchar entero para hacer la parte más difícil de esta crítica, con una balada de lo más manida y previsible, aunque a decir verdad, estas dos características se le pueden achacar a los 51 minutos que dura este “Mejor no empezar” (ni el disco, ni la carrera de este hombre -lo cual ya es inevitable- contra el que, personalmente no tengo nada, pero ¡musicalmente...!) Después de “Llueve” la cosa cambia (pero no a mejor) con “Somos”, un tema de lo más rockero, pero ojo: el hecho de que el tema, y en general el disco, tenga un marcado carácter rockero, no lo convierte necesariamente en algo bueno, porque incompetentes los hay en todos los sitios y en todos los géneros musicales. Como no podía ser de otro modo, el final de este tercer tema da paso al cuarto, “Volvamos a empezar”... Pero mira, no, que me niego a seguir desgranando el disco canción a canción, que bastante he sufrido ya con escucharlo, aparte de que tampoco hay necesidad de hacer un análisis exhaustivo de este disco (ni de cualquier otro) para plasmar cuál es mi opinión al respecto, al margen de que, en circunstancias normales, no suelo escribir críticas de discos de un “artista” del que no puedo decir nada bueno, pero es que los usuarios no “premium” del SPOTIFY fuimos bombardeados de tal forma con la promoción de este álbum que, en mi caso, dejó un deseo de venganza insano del que necesitaba desprenderme algún día, y por fin me estoy desquitando, jejejeje (risa maliciosa).
Termino diciendo que yo tengo MUY CLARO que la música de un disco cualquiera es lo más importante de éste, o lo único importante si el disco es instrumental; para mí las letras están en un segundo plano, por lo que podéis deducir que, por muy excelentes que éstas sean, no pueden salvar ni de lejos un trabajo discográfico, a pesar de que reconozco que si las letras son rematadamente malas, sí que se lo pueden cargar; es como los actores en una película, por muy buenos que puedan ser éstos, si el guión es malo, la película no se salvará de la quema, y en el caso de la música, y de este disco en concreto, da igual que las letras sean buenas o excelentes (por cierto, no sé quién las escribe porque, evidentemente, no tengo el disco en mi poder), ya que la música (melodías y arreglos) son, insisto, tan ordinarias que incluso rozan el mal gusto.
Soy consciente de que esto no se lo va a leer Melendi, y si lo hiciera, se descojonaría de este mindundi abajo firmante, y es que tener los bolsillos llenos (aunque no tanto como los hubiera tenido si no fuera por la piratería) y las espaldas cubiertas, tal vez le permita mirarnos por encima del hombro y reírse de nosotros, pero la razón, al igual que el talento, tampoco se puede comprar con dinero. También soy consciente de que este asturiano tiene una legión de fans, todos ellos, sin duda, carentes de la cultura y del verdadero interés musical necesario (en muchos casos porque su corta edad aún no les ha dado ocasión de ahondar en la Música) para poseer un mínimo de criterio que, de tenerlo, les pondría a cientos de kilómetros de cualquier escenario en el que estuviese subido Ramón Melendi Espina dando rienda suelta a su paupérrimo repertorio, pero mientras no lo tengan, allí estarán, en cualquier plaza de toros donde toque este “artista”, y animándole a gritos a que se quite la hoja de parra.
PD: Como no tengo nada en contra vuestra, no os molestéis en buscar aquí ningún enlace a videoclips o a canciones de este CD, de modo que si queréis escuchar algo, hacerlo por vuestra cuenta, que yo no me quiero hacer responsable de los efectos secundarios.














Agur yogur.
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