Top 5 2010 (Paco)


Este año ha sido bastante raro para mí en muchos sentidos, incluido el del oído ya que, musicalmente hablando, no he estado muy receptivo que digamos, aunque reconozco que ha sido por causas extramusicales. También es muy raro que, habiendo publicado Belle and Sebastian un disco en el 2010, éste no se encuentre en mi lista de favoritos, y no sé si ha sido por mi culpa o por culpa de ellos. Ojo, el disco me ha gustado, no en vano es mi grupo favorito, pero hay algo que no me acaba de encajar, y creo que son algunos sonidos de sintetizadores que me chirrían un poco en esta banda. De todos modos, acabaré comprándomelo, aunque sólo sea para completar su discografía y que no me falte ni uno.

Dicho todo esto, y a pesar de la rentabilidad media negativa de mi estado anímico durante el 2010, me ha resultado complicado tener que elegir únicamente cinco discos; algunos de ellos están en ese podio sin ningún género de dudas por mi parte, en cambio otros podrían ser intercambiables con la mayoría (o todos) de los discos que, para mí, más han destacado y que, por no establecer preferencias, voy a citar por el tan neutro, como poco comprometedor, orden alfabético:

Arcade Fire (The suburbs), Beach House (Teen dream), Black Keys, The (Brothers), Broken Bells (Broken Bells), Canasta (The fakeout, the tease and the breather), Cherry Ghost (Beneath this burning shorelines), Darren Hayman & The Secondary Modern (Essex arms), Ed Harcourt (Lustre), Gepe (Audiovisión), National, The (High violet), She & Him (Volume two), Teenage Fanclub (Shadows)… Estos en cuanto al panorama internacional se refiere ya que, a nivel nacional, no me gustaría cerrar este listado sin mencionar a Julio de la Rosa (La herida universal), Maika Makovski (Maika Makovski), Marcus Doo & The Secret Family (The magpie returned the ring), así como el segundo CD de una propuesta tan original y personal como la de Vilma y Los Señores (Tempus fugit)

Naturalmente, hay discos que se han quedado fuera, ya sea por desconocimiento o porque no he tenido ni el tiempo ni la ocasión de escucharlos (de haber oído el último de Divine Comedy es casi seguro que hubiese entrado en este listado, e incluso en el de los 5 favoritos) Otros discos en cambio, que andan por ahí, en diversas listas como “lo mejor del año”, o no han captado mi atención o, si lo han hecho, ha sido porque me han parecido tan supuestamente “modernos” como mediocres (o bochornosos), más propio de los gustos de algunos que tienen puesto, como banda sonora, el “Lentillas de pasta” de Los Muerdemangas, mientras se fustigan y se rasgan las vestiduras porque este año Julieta Venegas va a tocar en el F.I.B.

Y terminados los preámbulos, os dejo aquí la lista de mis cinco discos favoritos del 2010:

Stornoway

Beachcomber's windowsill


A finales de mayo del año pasado vi un vídeoclip de este grupo de Oxford en no sé qué cadena de televisión, y ya entonces me vaticiné a mi mismo que este disco me iba a gustar mucho a medida que lo fuese escuchando, y mira tú por donde, aquí lo tengo, en el número uno, y además estoy seguro de que no ocupa esta puesto por no contrariarme ya que, de todos los discos mencionados y por mencionar, este es el único con el que no he tenido ninguna duda porque desde hace tiempo sabía que iba a ser muy difícil que otro disco le desbancase. Es más, da la casualidad de que “Zorbin”, el tema que abre el álbum, es mi canción favorita del 2010. Naturalmente, acabé comprándome el CD (sí, soy de los pocos que todavía se compran discos ¿pasa algo?)

Owen Pallett

“Heartlans”


El 21 de enero del 2010 dejaba aquí un vídeo, con su correspondiente comentario, en el que solté la barbaridad de que Owen Pallett era el autor de las bandas sonoras del juego “Final Fantasy”... En fin, una burrada como otra cualquiera, fruto de haber oído campanas pero sin saber de dónde venían (Final Fantasy era el nombre de su anterior proyecto) Como véis, aprovecho ahora para desfacer tamaño entuerto, y si lo sitúo en segundo lugar no es para desagraviar al artista, sino porque “Heartland” es un maravilloso disco, con unos arreglos orquestales impresionantes, y para colmo, cada canción es mejor que la anterior. En fin, que no se puede pedir más.


Janelle Monae

“The Archandroid”


Me habría gustado ver la crítica que, sin duda, habrá aparecido de este disco en el RockDeLux, no tanto por leer la crítica en sí, sino por saber qué estilo pusieron a la hora de clasificar este disco inclasificable, y es que una de las cosas que valoro del RDL es la imaginación y creatividad que pueden desplegar a la hora de inventarse un estilo musical porque, como decía, a Janelle Monae, o por lo menos a este disco, no hay forma de encajarlo en ningún género, ya que a la mezcla de soul, funk, rock y pop de las canciones que lo conforman es muy difícil definirla con una única denominación, tal vez por eso, este CD de larga duración resulta que, al final, se te hace corto, y eso es de un mérito incuestionable.

Jeremy Messersmith

“The reluctant graveyard”


¿Por qué no se me da bien escribir sobre música, a no ser que lo haga sobre una partitura ya escrita? ¿Por qué no soy capaz tampoco describir la música o explicar por qué me gusta o no me gusta tal o cual disco? Hay gente que no tiene estos problemas, y cuando lees sus críticas sobre un CD te puedes hacer más o menos una idea de qué va el asunto, pero yo ni lo intento, aunque sí puedo decir que me ha gustado mucho el último trabajo de un, hasta ahora, desconocido para mí Jeremy Messersmith, y que es posible que “The reluctant graveyard” estuviese en el 2º puesto de haberlo escuchado un par de veces, así que el que esté en el 4º con una única escucha dice mucho en su favor.
¿Por qué me gustan los huevos fritos y por qué, sean del color que sean, detesto las judías? Es una pregunta inútil, tampoco sabría contestarla.

Hola A Todo El Mundo

“Hola A Todo El Mundo”


La primera canción que escuché de este grupo fue en la radio, y como ya había empezado, deduje que debía ser lo nuevo de The Polyphonic Spree, pero no, el locutor me sacó de mi error, un error que, por otra parte, estaba bastante justificado. Ya con el disco en la mano comprobé que sí, que en el mismo hay como dos o tres temas que recuerdan mucho al nutrido grupo norteamericano, aunque en el caso de los españoles HATEM tiene más mérito porque, siendo solamente 6, son capaces de montar tanto jaleo como si fuesen 24, sin embargo, ahí acaba todo su parecido porque, al final, logran crear su propio y personal estilo. Por otro lado, y en lo que a mí respecta, me importa un comino a quién o a quiénes se puede parecer cada grupo o artista (siempre hay alguien con quien comparar), a mí lo que me interesa es que las canciones sean buenas, y este disco está lleno de ellas.

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