James Blake







James Blake
James Blake
2011 - Universal
Calificación: 6,5

"Estamos ante un lienzo de dimensiones enormes en el que el artista, con pinceladas magistrales, propinadas por una brocha del 45 empapada en Titanlux de color blanco, ha sabido expresar como nadie, la belleza que supone el vacío virginal de un espacio inmaculado que hace que nos replanteemos si, en realidad, necesitamos en nuestra vida tanto artificio como el que nos envuelve. Éste es un cuadro en el que sumerger el alma a través de la vista para emerger de él con un espíritu renovado"

Hay un cuadro de características similares en el MOMA de Nueva York, un cuadro que es completamente blanco (o azul, ya no recuerdo, aunque para el caso es lo mismo), un cuadro que, si está allí expuesto, es porque en su día algún experto en pintura, después de haber esnifado un bote de medio kilo de pegamento, decidió que aquella cosa era arte, y es posible que escribiese una crítica similar como la que me acabo de sacar de la manga ahí arriba, cuando en realidad se trata de una puñetera tela pintada de blanco con todo el morro del mundo (que ya vendrá alguien después que, desde su perspectiva profesional, intentará hacernos ver lo contrario).

Imagino que tras esta introducción ya habréis adivinado por dónde van a ir los tiros en las próximas líneas dedicadas a este primer trabajo del joven británico James Blake. Ya os aviso de que la crítica de este disco va a ser extensa, pero es que cuando queremos hablar bien de algo o de alguien, nos basta con soltar un "es que es cojonudo", y no hace falta añadir nada más, en cambio, cuando lo que queremos es expresar justo todo lo contrario, no vale con decir que "es una puta mierda", no, necesitamos una descripción mucho más amplia y, si es posible, regodearnos con los detalles. Espero también que me perdoneis (o no, la verdad es que me da igual) por los exabruptos que voy a soltar durante la redacción de este escrito, pero es que estoy hasta los mismísimos güevos de tanta tontería como en numerosas ocasiones tiene uno el "honor" de leer o escuchar en la prensa musical especializada.

Antes de proseguir, quiero aclarar una cosa a modo de resumen: este disco no es una puta mierda, pero en mi opinión, dista mucho de ser cojonudo.

El primer encuentro que tuve con "James Blake" (Universal Records, 2011) fue en la radio, donde uno de nuestros gurús musicales de Radio 3 hablaba maravillas de él, y aunque no recuerdo cuáles fueron sus palabras exactas, venía a decir poco más o menos que el músico en cuestión es un genio y que en Inglaterra había cosechado las mejores alabanzas que un debut musical puede obtener, y blablabla... A continuación puso una canción del susodicho disco (creo que fue la que, en forma de videoclip, os he dejado más abajo a modo de muestra) y, a decir verdad, logró llamar mi atención, de modo que al día siguiente me metí en el SPOTIFY (James Blake – James Blake) dispuesto a disfrutar de esta supuesta obra maestra que, además, iba a revolucionar la música, de modo que le di al play y comenzó a sonar "Unluck"... La cosa pintaba bien hasta que entra la voz de este buen muchacho; he de decir que la voz es una de las cosas con las que ha querido jugar James Blake, usándola como un instrumento más (bueno, en realidad, la voz siempre es un instrumento, aunque uno quiera pretender lo contrario) y para ello, la putea a base de bien con el vocoder para conseguir unos gallos que ni el Enrique Iglesias cantando en la intimidad. Después de asumir el susto inicial, "The willhelm scream" consiguió que me diese cuenta de que este chico tiene, en realidad, una voz muy agradable y apropiada para el soul... A continuación siguieron los 4:52 interminables minutos de "I never learnt to share", en la que la breve melodía del primer fraseo vocal sirve para alargar hasta la extenuación una canción que debería haber terminado en el minuto 2 porque, todo lo demás, es paja (cosa que ocurre con unos cuantos de los 11 temas que, a pesar de mi disconformidad, conforman este disco). Con los 2:42 minutos del cuarto tema, "Lindisfarne I", no ocurre lo mismo porque no le sobran unos minutos, sino que le sobran todos, aunque lo bueno que tiene dicho excedente es que estás deseando que llegue cuanto antes la próxima canción, titulada "Lindisfarne II", una de las dos o tres mejores (e incluso buenas) canciones del álbum...

Con todo y con eso, a medida que iban avanzando los temas yo me iba cabreando cada vez más, y más que cabrearme con la música que estaba escuchando, mi cabreo estaba dirigido a todos aquellos críticos que, cada vez que un músico se tira un pedo para envasarlo en formato CD, deciden que aquello es una obra maestra, fruto del genio de alguien que va a cambiar el concepto de la música..., y tras soltar semejantes sentencias, se quedan tan panchos. Bien es cierto que, asimismo, yo me encuentro tan pancho sentenciado justo lo contrario que ellos, o mejor dicho, no es justo lo contrario ya que, al final, mi valoración personal de este debut no es tan mala, y pienso que ha sido un buen intento, pero eso, que no va más allá de un intento, lo que me recuerda a unas bolsas de pipas llamadas "La Pilarica" que comía de pequeño: dentro de las bolsas venía un papelito con el que podías resultar premiado con otra bolsa de pipas gratis, pero la mayoría de las veces el texto que te encontrabas decía "¡Qué rica La Pilarica, REPITA!"... Pues eso, que si pudiera hacerlo en persona, yo animaría a este chavalín a que repitiese el intento porque es posible, sólo posible, que sí consiga algo realmente valioso en su siguiente trabajo.

Supongo que la frase anterior bien podría haber servido como epílogo a esta crítica, pero no, aún no he terminado. Como os decía, mi opinión sobre este disco tras la primera audición no podría haber sido más nefasta, pero me obligué a escucharlo de nuevo ya que hay muchísimos y excelentes discos que no entran a la primera, y desde luego, este de James Blake es uno de ellos, aunque eso no garantiza, claro está, que te entre a la segunda, y he de admitir que el segundo intento fue más llevadero que el primero, y que además, después de ese, y armado de paciencia por si acaso era yo el "tonto l'haba" que estaba equivocado, hubo un tercer intento más exhaustivo, y para ello le sometí a la prueba de los cascos y, prestándole toda mi atención, descubrí que su escucha no sólo ya no me enervaba, sino que me empezaba a agradar... moderadamente. Ayer lo volví a oír con los auriculares puestos, pero casi vuelvo a mi primera impresión, así que estoy un poco confundido todavía con este álbum, lo que no quita para que tenga claras al menos un par de cosas:

  1. Este disco no va a obtener por mi parte una nota que vaya más allá de un 7
  2. Este CD va a estar entre los 5 mejores trabajos de este año en las listas del 99% de las revistas especializadas, y ocupará el número 1 en muchas de ellas, y si no, al tiempo

Admito que la primera propuesta de James Blake es original, personal y atrevida, pero eso, sin ser mala, no la hace buena de por sí, y lo curioso es que, a pesar de su originalidad, uno no puede evitar, mientras escucha este debut, que se le vengan a la memoria algunos nombres, como por ejemplo el de Antony (el de los Johnsons), lo que no deja de ser gracioso porque imagino a este jovenzuelo, con siglas de whisky, devanándose la cabeza y dándole tropecientas vueltas de tuerca a su trabajo para que, al final, acabe recordando a otras cosas, aunque en honor a la verdad, ha puesto tanta personalidad e hincapié en ello que se puede decir que ha creado su propio estilo, un estilo que, repito, tendría que evolucionar, y a ser posible, para mejor, porque con la originalidad no basta: la voz del """""""cantante""""""" (no hay suficientes comillas en el mundo para atribuirle tal mérito) de Manos de Topo es original en exceso, y ello ha llevado a este grupo a ser también elogiado, entre otras cosas, por dicha originalidad, sin embargo, esa voz no deja de ser una aberración que, lamentablemente, solapa lo que parecen ser unos bonitos arreglos a los que soy incapaz de prestar la atención que, seguramente, se merecen, y si saco a colación este grupo nacional, así como el que no quiere la cosa, es porque ellos también me recuerdan a la tontería que aludía al principio y que tanto abunda en el panorama musical, y fíjate que diría que en el indie está más extendida aún, y desde luego, más extendida de lo que a mí me gustaría, y es que, por mucho que se empeñen, un álbum (o cualquier otra manifestación del arte) no es bueno porque sea original, es bueno porque sus canciones son buenas, y punto y pelota.

Y sin más, os dejo por fin con este videoclip que, dicho sea de paso, además de ser excelente, es también la mejor canción del disco, pero claro, el mérito no es, ni de coña, de James Blake, sino de Feist, que al fin y al cabo, junto con Beck y Jason Gonzales, es la autora del tema original, incluido en su CD del año 2007 "The reminder".



PD: Me he dado cuenta de un pequeño detalle, y es que a pesar de la magnitud (por lo extenso) de esta crítica, resulta que se me ha olvidado hablaros un poco del aspecto musical del disco. Como siempre me ocurre, esta es la parte que me resulta más difícil, pero intentaré explicarme lo mejor posible para que os hagáis una idea: es un álbum bastante minimalista, donde la voz y los coros son tratados con toda clase de efectos, cobrando un protagonismo poco frecuente ya que hay canciones en las que la voz es el único instrumento que está presente (o casi). Los silencios también son habituales, pero da la sensación de que realmente la canción los pide. Todo ello está bien adornado con unos arreglos que, salvo por algún piano o guitarra acústica, son de carácter electrónico y que a veces recuerdan a ese género de música llamado click and cuts, sin embargo, si tengo que clasificar el disco dentro de un sólo género, apostaría por el soul, pero una de las cosas positivas que tiene esta primera obra (no maestra) de James Blake es, precisamente, su esquiva actitud a la hora de implantarle una etiqueta.

En fin, si tenéis tiempo, escuchar el disco y opinar por vosotros mismos. Ahora bien, si como me ocurre a mí, lo que os gustan son las novelas con presentación, nudo y desenlace, o las canciones con estrofa, puente y estribillo, casi mejor que ni lo intentéis ya que hay que hacer demasiado esfuerzo para entrar en este disco, y dicho esfuerzo no se ve recompensado del modo que cabría uno esperar.

2 Comentarios:

A.Fdez. (Pelo'x) dijo...

Buenos días.

Un par de cosas:

-si la gente no sabe lo benévolo que eres con las notas, van a pensar que estás zumbado: un 7 no es moco de pavo, sino un notable de cabo a rabo que más quisieran la mayoría de los alumnos de la ESO tener como nota media al acabar el curso.

- otra respecto al disco. Como ya me has puesto sobre aviso lo voy a escuchar haciendo trampas, es decir poco a poco, y prestando más atención de la que suelo dar hoy en día a las novedades. No me preguntes por qué, quizá simplemente porque no me apetece nada dejar pasar 40 ó 50 minutos pudiendo escuchar cualquier otra cosa más disfrutable. el caso es que he escuchado tres temas suyos a saber. A limit to your love , The willhim scream y un tema que se llama I only know, que por lo que he comprobado no está en el cd, de lo cual me alegro porque es una castaña, pero de las gordas. Sin embargo los dos temas del album me parecen muy buenos, aunque al segundo le sobra un minuto de ruido casi al final.

Ya te iré contando, pero vamos por hablar de algo, ya que, seguro, no merece tanta atención como la que le estamos dando.

EnCubierta dijo...

jajajaja...!!! ¡Qué razón tienes! Yo, como muy bien tú sabes, doy dieces como si no me costasen nada (de hecho, no me cuestan nada), así que el que a un disco, una película o un libro le ponga como nota un 7 no dice mucho en su favor, aunque al resto del mundo mundial un 7 le parecerá un notable, pero para mí es poco más que un aprobado. Ah, y después de haber escuchado el disco en cuestión cuatro veces (que se dice pronto) el 7 pronosticado es el que le voy a dar.

Ea!

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